:.Deseo.:

La música retumbaba en las bocinas laterales ajustadas firmemente en la parte inferior de las puertas; en su rostro alumbrado tenuemente por los brillosos botones del auto estéreo se mostraban los débiles destellos de las gotas de sudor resbalando por si frente, la mirada perdida en el parabrisas atentamente pendiente del camino, concentrándose de forma inconsciente mientras en su cabeza la frustración y desesperación no dejaban de aquejar y mantener la tensión apresante que le animaba a seguir aferrando el volante para no perder el rumbo. No podía evitar molestarse con los recurrentes haces de luz de los coches que cruzaban por el carril paralelo, que lo invitaban a la realidad de forma intermitente pero continua. El camino por el que el vehículo circulaba lo conocía bastante bien, diario tomaba la misma ruta, aquel reducido espacio recién asfaltado que contaba con dos carriles; uno de ellos que se dirija hacia el centro de la ciudad, y que al ser un viernes por la noche la fluencia de autos era considerable; y el otro que conducía a la zonas aledañas de la pequeña ciudad. Lentamente fue dejándose llevar por aquellos recuerdos de cuando se consideraba completo, de esos momentos en los que la vida era simplemente un gozo, donde todas las cosas parecían estar en comunión con todo, donde su rutina le parecía algo predeciblemente bueno, que conocía cada movimiento de su actuar, y cada derroche de energía tenía un fin; un fin natural del cual no cuestionaba nada porque creía que cada palabra, cada paso o mirada debían de ser como eran; sin embargo ahora era diferente; una pequeña decisión…

!Basta¡ -se dijo- Deja de pensar en ello, sabes que tienes que superarlo, solo es cuestión de tiempo, !concéntrate en el camino¡.- Tarareando la canción que expulsaba la radio intento relajarse, mientras desviaba su mirada hacia la guantera que se encontraba cerrada, mordiendo sutilmente su labio inferior fue extendiendo su brazo derecho hasta tomar el seguro que abre el compartimento, estaba girándolo cuando un fuerte sonido hizo que retomara su posición al volante, había perdido la ubicación y se encontraba invadiendo el otro carril, el claxon de un Chevrolet rojo le había advertido de su error. Mientras maniobraba rápidamente para reubicarse en el asfalto, el seguro del compartimento se libero haciendo que todo lo ubicado dentro se esparciera por el auto. Con un poco mas de precaución alargo el brazo y revolviendo las cosas en el asiento del copiloto buscaba y buscada pero no lograba encontrar entre papeles, basura de dulces y cd’s rayados sin estuche, continuas miradas rápidas parabrisas-asiento, sin perder la vertical y sin detener la búsqueda aparco el coche, salió del mismo y lo rodeo para abrir la puerta derecha del jetta, se puso en cuclillas y con la ayuda de la luz del cielo del vehículo cuando una puerta se encuentra abierta, se dispuso a buscar debajo del asiento; así transcurrieron un par de minutos cuando, con las yemas detecto algo, curiosamente intento reconocer la forma de lo hallado, y no necesito de mucho tanteo para deducir que precisamente estaba tocando lo que buscaba. Su rostro adquirió un leve gesto de satisfacción, y de forma muy rápida lo guardo en el bolsillo derecho del pantalón de mezclilla ajustado al estilo punk, con un par de roturas, una en la rodilla y la otra en el muslo de la pierna; su vestimenta era común, sin ser realmente un punk rocker o algo similar, traía una sudadera con gorro negra cerrada hasta el cuello por un cierre, y es que el frio en esa época del año solía tener rachas crudas, como en aquella noche de baja temperatura que nos dice en un susurro helado que el invierno esta por arribar. Usaba unos tenis convers negros, tipo bota algo gastados y con unas pequeñas roturas donde el pie se dobla al caminar, no le gustaba traer accesorios en las muñecas, su cinturón negro con una hebilla metálica grande pero sencilla. Cerró la puerta del auto y activando la alarma con un clic en el control que sirve de llavero, se apresuro hacia la puerta de aquel edificio de apartamentos, pensando en lo que haría, pensando si no se estaría equivocando otra vez…

Durante el ascenso de tres pisos con la mirada fija en sus pies tomando escalón por escalón, meditaba ¿qué es lo que realmente haría dentro del departamento, como actuaria? ¿Con indiferencia tal vez?-se dijo- posiblemente sería un buen método, atravesar la puerta encender la luz, cruzar la estancia y  aventar las llaves a la mesa de centro dirigirse a la nevera tomar un cerveza y relajarse en el futon como si nada pasara.-medito un momento- Una cerveza? mmmm!;-por un momento detuvo su andar como si algo no cuadrara del todo, miro a su alrededor tratando de buscar algo que no encontró, las viejas paredes a las que el aplanado se le desprendía y  el barandal de concreto pintado de verde pistache fueron inútiles consejeros sin embargo se dijo-no! una cerveza podría ser el detonador, y si quiero demostrar indiferencia no tengo que dar motivos. Reanudo su camino y los pasos retumbantes rebotan en un ligero eco por el angosto cubo de las escaleras, la juguetona luz desprendida por el foco que tenia falso  y pretendía huir en apagones frecuentes y cortos, no lo inquietaba ni molestaba su andar, cada paso directo a la huella del escalón como si estuviera programado como en esas ocasiones que vamos caminando y estamos tan inmerso en nuestras meditaciones que no nos percatamos que hemos cruzado una calle e incluso nos detuvimos a esperar el cambio de luz, solemos andar en estados de alerta inconsciente, como un mecanismo de defensa que se activa mientras nos ocupamos de diferentes cuestiones en la cabeza. Ascendía peralte por peralte, su piloto automático encendido, la mente divagando en todo y nada, en tanto su mano fuertemente apretada dentro del bolsillo del pantalón asía con recelo el contenido. Restaban menos de diez escalones para alcanzar el pasillo cuando un timbrazo acompañado de una rítmica vibración que se propago de la palma izquierda ascendiendo por su brazo hasta tocar su nuca propinándole un escalofrió que lo hizo detener su andar, mientras rápidamente sacaba su mano del pantalón y el sonido cada vez mas nítido y fuerte envolvió el hasta ese momento silencioso cubo de las escaleras, introduciendo un toque de efímera desesperación a la mente perturbada por la inesperada transición de los sordos y melancólicos ecos de los pasos a un estridente y agudo sonido del rignton. La melodía de Sex on fire de los King of lion  que propagaba sus ondas por el diminuto parlante del móvil avanzaba del agradable solo de guitarra eléctrica, para ser acompañada de las notas producidas por la vibración de las cuerdas del bajo al ser golpeadas dando los tiempos para que los acordes formaran una comunión a la que la batería ansiosamente esperaba el justo momento para unírseles y completar el conjunto brindando el escenario para que las vocales hicieran su aparición y se lograra la empresa de la armonía  y el deleite auditivo que envuelve al audio-espectador en un goce donde las ondas nos envuelven trasportándonos a un estado de instantánea y fugaz felicidad

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    • arceli_blue
    • 20/12/10

    mmm…

    Apuesto a que buscabas un cigarrettttttttttttttte!!!

    aaaaaa h iii yy picius. Excelente relato!.

    • hey¡¡¡¡, eso no se vale, tu ya habias leido mi mini obrita de un acto, jejejej, Estoy siguiendo esa idea, sigue incuncluso aunque ya tengo otra parte que no he agregado, pronto la actualizo =).

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